Afrontando el amanecer de los años 90, KISS sabía que tenían que competir con una nueva raza de estrellas del rock duro. HOT IN THE SHADE los recibió con su mejor potencia.

Los detractores de KISS siempre dicen que la fortuna de la banda decayó cuando se quitaron el icónico maquillaje en 1983, pero, realmente, las siempre cambiantes modas de esa década y la nueva raza de estrellas del rock como Guns N’ Roses generaban amenazas mucho mayores. De hecho, aunque ellos apenas tenían miedo de nadie, cuando KISS llegó a grabar HOT IN THE SHADE in 1989, eran bien conscientes de que necesitaban grabar un disco con la energía y el filo de sus clásicos de los años 70, DESTROYER y LOVE GUN.

En cualquier caso, KISS estaban apenas contra las cuerdas. Ayudados por el éxito del Top 10 inglés “Crazy Nights”, el disco CRAZY NIGHTS que funcionó bien en la radio fue un éxito significante transatlántico, pero  atípicamente dependía de sintetizadores, algo que sus creadores estaban dispuestos a erradicar en su búsqueda por hacer un disco verdaderamente crepitante, de rock and roll y guitarrero.

 Para conseguir esto, KISS optó por autoproducir HOT IN THE SHADE. También eligieron agregar sonido a las demos que ya habían grabado, en lugar de regrabar las canciones de nuevo cuando fueron a The Fortress, el estudio en Hollywood en el cual escogieron dar forma al disco durante el verano de 1989. A posteriori, ambas fueron buenas decisiones, no menos porque las canciones que Paul Stanley y Gene Simmons habían preparado estuvieran entre sus mejores en años. Con sus riffs duros y estribillos de puños en el aire, el corte inicial del álbum, “Rise To It”, avisaba de que KISS habían vuelto con su mejor potencia, mientras que otros temas agresivos tales como el merodeador de Stanley “You Love Me To Hate You” y el contagioso de Simmons “Love’s A Slap In The Face” mostraban que todavía eran más que capaces de resolverlo a puñetazos con los pretendientes más jóvenes empecinados en robarles la corona.

Leyendas indestructibles del rock duro.

Por otra parte, los solos del guitarra solista Bruce Kulick en “Prisoner Of Love” y “Silver Spoon” demostraban de nuevo que era el sustituto perfecto para el famoso Ace Frehley. El batería Eric Carr también aportaba una descarada pista vocal en “Little Caesar”, mientras la banda incluso hacía una sorprendentemente exitosa incursión en el speed metal con el tema que cierra el disco, “Boomerang”.

Irónicamente, la canción que elevó destacadamente el perfil de HOT IN THE SHADE fue su única balada. Co-escrita con Michael Bolton, la semi-acústica y elegante de Paul Stanley “Forever” era promocionada con un vídeo que rotó mucho en la MTV, elevando el single al Billboard Hot 100. Finalmente llegó al número 8, convirtiéndose en el single de mayor éxito de KISS desde el “Beth” cantado por Peter Criss en 1976.

El éxito de “Forever” permitió a KISS montar una gira notoria por Estados Unidos, con apoyo de Faster Pussycat, Danger Danger y Winger. El single también ayudó a HOT IN THE SHADE a escalar en el Top 30 del Billboard 200 y acuñó otro disco de oro para KISS, apenas dos meses después de la edición del disco el 18 de octubre de 1989.

Tres décadas después de su edición, no debería infravalorarse el papel esencial de HOT IN THE SHADE en la amplia historia de KISS. Su éxito comercial fue fundamental en revivir la fortuna de la banda y, mientras encaraban los años 90, aportó el trampolín para el agresivo REVENGE de 1992 para llevar de nuevo a estas leyendas indestructibles del rock duro en el Top 10 del Billboard.

Fuente: https://www.udiscovermusic.com/stories/kiss-hot-in-the-shade-album/