7 mayo, 2017

Kiss Destroys Estocolmo en su tercer concierto de la gira europea.

Javier Rueda

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A las cinco en punto de la tarde llegábamos a la capital sueca para asistir al tercer concierto de la gira europea KISSWORLD 2017. Dedicamos el tiempo justo para dar un breve paseo por el centro y comer algo después de un vuelo de casi cuatro horas más el viaje en bus de hora y media desde el aeropuerto, y nos preparamos para coger el metro que nos llevaría al Tele2 Arena, el estadio de fútbol donde se celebraría el concierto. El recinto, ubicado a las afueras de la ciudad y junto al famoso Globen Arena, es un estadio nuevo, construido en 2013, muy bonito, con un aspecto exterior que recuerda al Allianz Arena de Munich, con colores cambiantes de noche en su fachada, y dotado de techo retráctil. No sabíamos si lo iban a dejar abierto o lo cerrarían. Finalmente los organizadores optaron por esta última opción, cosa que, creo, todos agradecimos, pues si bien durante el día la temperatura en Estocolmo fue agradable, al caer la noche el frío se adueñó de toda la zona.

Tras ubicar la puerta de backstage para ir más tarde a recoger el pase de fotógrafo, nos dispusimos a entrar con nuestras entradas y poder presencia a los teloneros, Heavy Tiger y Raveneye. Pasaron sin pena ni gloria, pues el estadio no estaba todavía ni al 50% de asistencia, todo el mundo estaba abarrotando los puestos de merchandise, comida, bebida y muchos llegaron a última hora solo para asistir a la actuación de KISS. El material oficial que la banda ha fabricado para esta gira se compone de unos 7 u 8 modelos distintos de camisetas, el tan esperado por todos los fans tourbook, una bandana, una taza, un parche de batería firmado por Eric Singer, una guitarra en miniatura firmada por Tommy Thayer, un llavero metálico y poco más. El “nuevo” escenario que han traído para esta serie de conciertos tiene un diseño bastante sencillo y simple en lo que a ornamentos y diseño se refiere, pero combina un buen juego de luces, nuevas pantallas de vídeo en el techo y todos los trucos clásicos que ya conocemos, amén de algunas novedades que nos sorprenderían. Once camiones trailers y cuatro autobuses son los encargados de llevar todo este circo itinerante por media Europa de ciudad en ciudad. Otro aliciente de esta gira eran los nuevos trajes réplicas de la era CREATURES OF THE NIGHT, aunque en el caso de Gene más bien se trata de un traje “frankenstein” (botas de MONSTER, cinturón de SONIC BOOM, pecho de CREATURES y alas de murciélago que no llevaba en 1982/3). Resulta un tanto cómico la cola o rabo que Paul lleva ahora en su traje.

El concierto comenzó con un cuarto de hora de retraso, abriendo con “Deuce” y el grupo descendiendo desde el techo sobre una plataforma como ya hicieran en la gira Farewell o Alive 35, envueltos en humo, explosiones y fuego y Paul tocando su Ibanez customizada con la bandera del país local de cada noche que el Starchild vende en cada show. El show continuó con “Shout It Out Loud” y “Lick It Up”, dos temas de los habituales solo que recolocados en distinto orden. Esta vez, la canción estrella que dejaron para que Tommy Thayer acaparase el protagonismo fue “Shock Me”, al final de la cual realizó el mini solo. En esta ocasión los cohetes que lanza hacia el techo fallaron y no hubo tal efecto.

El nivel de sonido potentísimo y a la vez claro y nítido. Ya sabemos cual es el estado de la voz de Paul. A veces durante ciertos momentos de la noche no pareció dar la sensación de estar tan mal, aunque en muchas otras ocasiones revelaba su lamentable estado. Por contra Gene es indestructible. Es quizá el menos activo escénicamente hablando (también es el mayor), pero vocalmente parece que incluso está ganando potencia con los años como dejó claro en temas como “I Love It Loud” o “War Machine” que cantó desde lo alto del entramado de luces después de vomitar sangre.

¡¡El nivel de sonido era tal que recuerdo como vibraba el techo del estadio a mis espaldas con cada golpe suyo a las cuerdas de su hacha!! Paul cogió el trapecio que le suele transportar hacia una mini plataforma circular giratoria ubicada en medio de la pista, esta vez para cantar desde allí “Psycho Circus”, un tema que personalmente siempre me ha gustado.

Durante “Black Diamond”, cantada obviamente por Eric Singer y teniendo así su aportación de la noche al show, Gene, Paul y Tommy se reunieron en el frontal del escenario donde una plataforma telescópica les eleva mientras siguen tocando, algo similar a lo que hacían Paul y Tommy en la gira anterior durante “Lick It Up”. Toneladas de pirotecnia y explosiones a medida que avanzaba el show. Las pantallas de vídeo laterales, esta vez verticales (parecen las usadas durante su residencia en Las Vegas) cumplieron a la perfección, escoltadas por las gigantescas banderas de la KISS ARMY. Las dimensiones del estadio permitieron utilizar todo el montaje cómodamente y sacar toda la artillería. El estadio, a rebosar (24.334 personas) disfrutaba con cada tema, aunque dicho sea de paso los suecos no son muy dados a expresar sus emociones. La joya de la noche, pensada especialmente para los fanáticos más acérrimos, fue “Flaming Youth”, un tema escasamente tocado por la banda en su larga historia y que supo a gloria, aunque la interpretación vocal de Paul no estuviera a la altura.

Tan solo se vieron un par de fallos en todo el concierto, siempre a la hora de terminar las canciones. Parecía que no se ponían de acuerdo o no habían ensayado como acabar de golpe todos al unísono. Por lo demás, un show impecable. Las gradas, totalmente abarrotadas, nunca se levantaron durante todo el concierto. Y en la pista, llena en un 90%, solo se veían los brazos alzados muy de vez en cuando. Solo con “I Was Made For Lovin’ You” y ya casi al final de la noche, parecieron reaccionar ante el clásico de 1979. “Rock And Roll All Nite” estuvo acompañada de la habitual lluvia de confeti y al final de la misma, dos grúas, esta vez no ubicadas sobre el escenario, sino descendiendo del techo, recogieron a Gene y Tommy (quienes seguían cantando) y realizando un giro de más de 270º en abanico los metió entre el público con los últimos estallidos de la canción.

El broche final lo puso el clásico entre los clásicos, “Detroit Rock City”, que estuvo acompañada de un soberbio juego de láseres impresionante, creando un efecto casi mágico. Después de casi dos horas, el show terminaba y en la pantalla central de vídeo se leía “KISS ARMY SWEDEN KISS LOVES YOU” agradeciendo a los fans del país escandinavo y el maremágnum de gente empezaba a abandonar el estadio en tropel, a la vez que un interminable convoy de limusinas de todos los tipos y colores iban saliendo del sótano del recinto. En definitiva, un show impresionante de los veteranos rockeros americanos que no decepcionaron en su decimoquinta gira por el viejo continente en su larga historia. Rumores de fuentes muy fiables directamente relacionadas con la banda aseguran que no será la última…

Crónica y fotos: Mauricio Vázquez.