3 Junio, 2017

Kiss se despide de Europa en Londres con un enorme show en el O2 Arena.

Javier Rueda

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La gira europea acabó con un soberbio concierto en Londres. Un concierto que daba por perdido después del lamentable atentado de Manchester.
Allí nos plantamos la familia Valdemoro y yo. Cuatro españoles que hablamos inglés por los codos. Yo aprendí el idioma en la famosa  academia ” Paco Martínez Soria & Co”, y así me va.  A las chicas se les daba mucho mejor. Eso pasa por dibujar a los miembros de Kiss, en cada página del libro de inglés, en lugar de leer. Ahora, cuando hablo inglés, tengo que hacer dibujos para que me entiendan. El castellano lo hablo mejor, pero lo escribo peor.
Aquí va una humilde crónica:
Con mucha ilusión, después de salir del barrio de los badulaques, turbantes, saris y restaurantes indios, llegamos al grandioso O2. Tiene una capacidad de cinco mil personas más que el Wizink Center, pero creo que el Pabellón entero cabe dentro del O2 Arena.
Cotilleamos un poco el merchandising de los alrededores y,  ya dentro, compré el deseado y esperado tourbook. Dos mejor que uno, porque hay que reconocer que es espectacular. Tiene muy buenas fotos y Paul, curiosamente, muy buena cara. Echo de menos, un montón, las fotos de los originales en su interior. Frehley y Peter han desaparecido. Queda un poco triste, para mi gusto. Camiseta de la gira y pa´dentro.

Nos separamos, la familia (que para mí ya lo son) a grada y yo a pista. Primer cacheo y todos los cacharros en observación, más o menos, como en el aeropuerto. Mucha presencia policial,  pero se respiraba calma.

Paso el control, ya corriendo, para colocarme  lo más  cerca posible del escenario y no hay mucha gente aún. Unas seis o siete filas delante del micro de Paul, no está mal. Con los meneitos se conseguirá alguna buena foto, pienso. Y si no se puede, con la técnica de atarse la zapatilla, o la de llamar a voces a Peter, no es muy difícil llegar un poquito más cerca. Tengo que reconocer que pasé dos controles y dos registros por equivocarme de puerta, pero ya estaba allí delante por fin.
Y llegó la hora de conocer a The Dives. El hijo de Paul y su grupo, no estuvieron mal. No son los teloneros que Kiss merece, pero no tienen mal nivel. A mí, particularmente, me sorprendió para bien Evan Stanley con su preciosísima Gibson. Y la sabe tocar mucho mejor que su padre, tiene rollo el chaval. Un aperitivo para el platazo que venía después.
El telón con el logo de Kiss ya estaba desplegado. Sonaron muchos temas antes de que Kiss aparecieran en escena. No sé cuanto tiempo pasó, pero se me hizo eterna la espera. El calor era verdaderamente insoportable. Cazadora vaquera y jersey en la cintura, bolsa gigante con el merchan y las asas rotas, cámara en mano y funda colgando. Un poema, pero al borde de la combustión espontánea.
Se han escrito ya otras, y magníficas, crónicas de esta minigira europea. Sobra que hable del setlist y de la voz de Paul. Cuando cayó el telón y se descolgaron hasta el escenario, empezó la magia. Estaban descansados, alegres y con ganas de poner un broche de oro a la gira. Son incombustibles estos hombres. Verlos con la imagen de la época de Creatures es alucinante, la máquina del tiempo ha sido bien engrasada, y a Tommy le queda el traje como un guante.
Volvieron a conseguir que me sintiera como un quinceañero hipnotizado. Los trajes, los maravillosos y nuevos efectos de iluminación, el sonido, más fuegos, los nuevos trucos y ese inmenso Gene Simmons…… ese hombre es Dios!!!!
Puedo criticar la falta de creatividad musical de Kiss en sus dos últimos discos de estudio, pero también puedo criticar la falta de creatividad de Motorhead si me pongo. Si Lemmy ya es leyenda, Gene es el P*** AMO en vida.
Los efecto visuales que han conseguido en esta gira son totalmente alucinógenos,  parece que cada lentejuela brilla más que antes. Paul canta menos, es obvio, pero da el 101% en el escenario. El grupo, musicalmente, es una war machine. Suenan poderosos, tremendos y a un volumen que puede asustar a los mismísimos Manowar. Eric y Tommy, cumplen perfectamente con su trabajo, son las muletas que Paul necesita en los coros. Y quedan en un plano totalmente secundario porque Gene y Paul, encima del escenario, lo llenan entero sólo con su presencia.
Eché de menos “Love gun”, la verdad, pero con “Flaming youth” disfruté como un enano. Me encantó escucharla. De todos los conciertos que he visto de Kiss en los últimos diez años, me quedo con éste sin dudarlo. Si Paul estuviera un poquito mejor, habría sido completamente apoteósico. Gene estuvo gigantesco en cada tema. Paul tuvo momentos flojos, pero también me dejó boquiabierto en unas cuantas ocasiones. Eso sí, se dejó el pellejo como un campeón. Rock and roll all nite, I was made y Detroit rock city cerraron a lo grande. El mayor despliegue de confetti, serpentinas, fuego y luces que he visto en mi vida. No sé en otros países como habrá sido, pero dudo mucho que en España se hagan los conciertos de la misma magnitud que en Londres.
Voy a guardar un precioso recuerdo de este viaje. Me quedé con ganas de hacernos una foto en la farola de Westminster Bridge, donde Kiss se hicieron las míticas fotos con el Big Ben de fondo, pero estaba llena de flores por los muertos del atentado de marzo. Otra vez la cruda realidad.
Viajar a Londres con Susana, María y Jose ha sido un placer. Son entrañables y les doy mil gracias por todo. ¡¡¡Me apunto a cualquier bombardeo con vosotros!!!!
Y gracias a Kiss por seguir ahí. Con casi cincuenta años que tengo, sólo les puedo dar las gracias por tantos buenos ratos. Eso es lo verdaderamente importante y con lo que me quedo. Si pongo en la balanza lo bueno y lo malo de Kiss, prefiero que sigan animando nuestras vidas. Viajar a los tiempos de “antes” de la gira del 83, para mí, no tiene precio. Gracias por hacerme olvidar lo inmundo del mundo. Larga vida a Kiss y kisses para todos.
Crónica y fotos: Juan Manuel Martín Plaza (Martaedel)